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Terra
La Coctelera

La Playa

La playa es solitaria, y parece tan vasta,

tus pies al recorrerla recogen su frescura.

Y eternamente tuya se postra ante tus plantas,

en un mágico trance de sumisa hermosura.

 

Toda te pertenece la playa majestuosa,

todo lo que hay en ella, que dejó la marea,

le sirve de atavío, como real esposa,

que en el tálamo aguarda que su amor la posea.

 

Así la vida aguarda con  rebozante de aromas,

que tus pies la recorran con suavidad de amante.

Y que poses en ella tus alas cual paloma,

que se tiende a la sombra del árbol refrescante.

 

Tómala poco a poco, ...¡ tiene tanto que darte!...

descúbrela por velo, no apresures tu paso...

Llévala en una danza que no la sobresalte,

para que no se escape fugaz entre tus brazos.

 

Mira,... Dios te la ha dado, consérvala hijo mío,

Haz de ella tu sueño, tu mas íntimo anhelo...

Tómala para siempre, hónrala con tu brío...

y entrégasela a Cristo en las puertas del cielo.

 

Cuando estés en sus manos, dásela cual tesoro,

que recogiste andando por las playas del tiempo.

Y si todo esto hicieres, yo, que tanto te adoro...

Te prometo hijo mío... ¡ volveremos a vernos!...

 

 

 

Donde quiera que vayas

Donde quiera que vayas lleva siempre contigo
puesto el sol del verano como abrigo a tu piel.
Dos estrellas, un río, mucho verde, la brisa...
y un pedazo de cielo, por si dudas volver.

Donde quiera que vayas, nunca olvides la risa,
nunca olvides el llanto, nunca olvides la flor.
Porque son la reserva de los días de pena,
esos días tan grises en que falta el amor.

Yo podría decirte que en tu bolso de viaje
también pongas la luna, un reflejo de mar,
algún pájaro, un libro y también la esperanza
del viajero que ansía solamente viajar.

Nada mas necesitas, si es que debes marcharte,
todo cuanto te llevas puede hacerte feliz.
Sólo queda una cosa que quisiera pedirte...
Donde quiera que vayas no te olvides de mí.